GRUPO PIÑERO: UNA INVITACIÓN BONITA; UN TRATO DESAGRADABLE
El concierto de Alejandro Fernández fue, desde el punto de vista artístico, un espectáculo extraordinario. El llamado “Potrillo” volvió a demostrar la calidad, el carisma y la fuerza escénica que lo han convertido en una de las grandes figuras de la música latina.
Sin embargo, detrás de una noche musical memorable quedó una experiencia muy distinta para parte del público y, especialmente, para representantes de la prensa de La Altagracia.
Lo que debía ser una gran celebración terminó dejando un sabor amargo.
Una expectativa que no se correspondió con la realidad
De acuerdo con la información comunicada previamente sobre la logística, existía la expectativa entre asistentes —incluyendo público local y turistas hospedados en hoteles del complejo— de poder disfrutar del espectáculo en condiciones muy diferentes a las que finalmente encontraron.
La realidad para una parte de los presentes fue otra: horas de pie, ubicados a considerable distancia del escenario y dependiendo de pantallas para poder apreciar adecuadamente el concierto.
Cuatro horas de pie y en el patio para terminar viendo gran parte del espectáculo a través de una pantalla no es precisamente la experiencia que muchas personas entendieron que recibirían.
Y cuando existe una diferencia tan marcada entre las expectativas creadas y la experiencia finalmente ofrecida, corresponde explicarlo.
Con la prensa, la situación fue todavía más desagradable
Para representantes de medios de comunicación de la provincia, las condiciones fueron aún más difíciles.
La prensa turística y regional fue ubicada en una zona desde la cual resultaba sumamente complicado realizar adecuadamente su trabajo, especialmente para capturar fotografías, videos y contenidos audiovisuales de calidad.
Aquí hay algo que las grandes empresas turísticas deben comenzar a comprender: hoy prácticamente ningún medio es simplemente “local”. La transformación digital eliminó hace tiempo esas fronteras.
Medios como MakaoRadioTv, Bávaro Digital, Punta Cana Post, El Cometa Digital, TV Higüey, entre otras plataformas de comunicación de La Altagracia, podemos alcanzar millones de personas diariamente, incluso fuera de República Dominicana.
Somos medios que informamos, orientamos y proyectamos nuestro destino.
También somos parte de quienes diariamente procuramos cuidar la marca país, defender nuestros valores y contribuir para que La Altagracia continúe siendo percibida como una provincia segura, atractiva y favorable para las grandes inversiones turísticas.
Por eso resulta difícil comprender que todavía existan empresas que aparentemente no dimensionen el valor estratégico de construir una relación respetuosa con los medios de comunicación de su propio entorno.
La prensa no va a mendigar a los hoteles
Hay que decirlo claramente: la prensa no necesita mendigar una cerveza, una comida ni una boleta para entrar a una fiesta.
Cuando una empresa invita formalmente a periodistas y medios de comunicación a cubrir un evento, existe una relación profesional. El medio aporta exposición, contenido, fotografías, videos, entrevistas, publicaciones y conversación social alrededor de una actividad que pertenece a una marca privada. Eso tiene valor.
Por tanto, si un medio no ha solicitado estar en su fiesta ni ha pedido entrar a su casa, pero es invitado para realizar una cobertura, lo mínimo que debe encontrar son condiciones razonables para desarrollar su trabajo con dignidad y profesionalidad.
No estamos pidiendo privilegios. Estamos hablando de respeto.
ABR Productions quedó en una posición incómoda, porque le ataron de las manos.
También debemos hacer una necesaria distinción:
Según nuestra experiencia durante la coordinación y realización del evento, ABR Productions terminó limitada por decisiones logísticas que no se correspondieron con las condiciones que previamente se habían comunicado a algunos medios.
Por eso sería injusto descargar exclusivamente sobre la productora una responsabilidad que, a nuestro entender, estuvo condicionada por decisiones superiores relacionadas con la organización.
Lo ocurrido merece ser revisado
Los acuerdos con los medios no pueden modificarse a última hora y pretender que eso no tenga consecuencias para quienes organizaron equipos, personal y recursos para realizar una cobertura profesional.

Grupo Piñero y su relación con la comunidad
Existe además una reflexión que va mucho más allá del concierto de Alejandro Fernández.
Sería positivo que Grupo Piñero y Bahía Príncipe fortalezcan de manera visible y permanente sus relaciones con los medios, organizaciones y comunidades de La Altagracia.
Las grandes inversiones hoteleras no existen aisladas de los territorios donde operan. Forman parte de un ecosistema compuesto por trabajadores, empresarios, comunicadores, autoridades, comunidades y recursos naturales.
Por eso, más que acusaciones generales, corresponde plantear preguntas concretas: ¿cuál es la estrategia de vinculación comunitaria de la empresa en La Altagracia?, ¿qué programas desarrolla?, ¿qué inversión social realiza?, ¿qué canales permanentes mantiene con los medios regionales?
Si esas iniciativas existen, también sería importante que sean comunicadas y conocidas por la sociedad.
Porque una gran empresa turística no solamente debe generar empleos y beneficios económicos. También tiene la oportunidad de convertirse en un aliado activo del territorio donde desarrolla sus operaciones.
Una oportunidad para corregir
Este artículo no pretende borrar el éxito artístico del concierto.

Alejandro Fernández estuvo espectacular.
Precisamente por eso resulta lamentable que una presentación de semejante nivel quede acompañada por inconformidades relacionadas con logística, organización y trato a quienes fueron invitados a comunicarla.
Esperamos que Grupo Piñero evalúe lo sucedido, escuche a los medios que estuvieron presentes y corrija.
No buscamos enfrentamientos: queremos una relación diferente.
La prensa de La Altagracia puede ser una extraordinaria aliada del sector turístico, como durante años ha contribuido a proyectar positivamente a Punta Cana, Bávaro, Verón, Higüey y toda nuestra provincia. Pero una alianza comienza por algo elemental: respeto mutuo.
Que la próxima invitación de Grupo Piñero no solamente sea bonita: Que el trato también lo sea, porque al final, empresarios, trabajadores, hoteleros, periodistas y ciudadanos compartimos una misma tierra y un mismo destino. Todos somos hijos del destino.
Por Alex Domingo (MakaoRadio.com)











Arisleydy
septiembre 27, 2026, (1:13 pm)
Cuanta razón en un solo artículo.